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jueves, 24 de abril de 2014

disciplina con amor

                                              DISCIPLINA CON AMOR

Disciplina es el proceso de fijar límites en el comportamiento de nuestros hijos y hacer respetar aquellos límites de una forma amorosa y consistente. Es una forma de hacerle saber a los niños que hay reglas que deben ser seguidas y modos de conducta correctos que deben ser aprendidos. La disciplina también le enseña a nuestros hijos a aceptar la responsabilidad.
Desde cualquier perspectiva, la disciplina es vista como un signo de amor. “A quienquiera que Dios ame, Él amonesta” (Proverbios 3:12). Tanto como Dios nos amonesta con amor, nosotros amonestamos a nuestros hijos por amor hacia ellos.
En cambio, “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece” (Proverbios 13:24). El “castigo” aquí no se refiere a aprobar el castigo físico (más acerca de esto en un futuro artículo). Se está refiriendo a las varias formas de disciplina que utilizamos para corregir a nuestros hijos y fijar límites.
 Nos dicen que un niño disciplinado nos traerá placer (Proverbios 29:17) y que un niño disciplinado se convertirá en sabio cuando sea mayor.
La forma  es disciplinar con amor. La herramienta más poderosa que poseemos en nuestra generación es el lazo de amor que forjamos con nuestros hijos. Mientras más fuerte es el lazo, más querrán nuestros hijos escucharnos y complacernos.
Por lo tanto, trabajar en el “lazo de amor” es un prerrequisito esencial para ayudar a nuestros hijos a aceptar y respetar nuestra autoridad.
Una de las mayores barreras contra la disciplina efectiva es cuando emociones distintas de amor predominan – como la ira, la frustración, irritación o impaciencia. De todas estas emociones, la ira es la más destructiva. La ira hace a los niños temerosos.
Es cierto que los niños usualmente se comportarán bien si nos enojamos lo suficiente – pero es un método muy destructivo. Ellos pueden terminar aceptando las cosas hoy, pero las emociones negativas que esto provoca no auguran un buen futuro. Rebeldía, falta de respeto, y otras actitudes impulsivas son a menudo comunes en estos niños.

Finalmente: si es que queremos ser efectivos, la disciplina necesita llevarse a cabo en una atmósfera de calma y amor.

                                                                                                                                                 A.M.A.A

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